HAIKUS ¿ME REGALAS UNAS LETRAS?

lunes, 21 de octubre de 2013

Un regalo especial…


Un regalo especial… en un día triste.

Recuerdo que me la regalaron en el día de mi cumpleaños, fue un cumpleaños triste, el primero después de que faltara mi madre, aún todo era demasiado difícil para mí, pero la vida debía continuar sin ella… y con el enorme vacío que dejó. Recuerdo que no quería celebrarlo pero me convencieron. De entre los regalitos que aquél día recibí, estaba esta preciosa cajita-joyero que me ¡encanto! con aquellas formas y colores dentro de un circulo que llamaron mi curiosidad. Luego terminaría  sabiendo que aquel dibujo tan bonito tenía un nombre Mandala y toda una interesante historia detrás, la cual descubría poco a poco.
 

Los Mandalas han ido introduciéndose y adquiriendo un sentido especial en mi vida poco a poco. Todo comenzaría  con  esta pequeña cajita-joyero, que como ya he dicho… fue la primera figura con todas las características de un mandala que apreció en mi vida por causalidad. Creo que la vida me quitaba algo muy importante para mí, pero a la vez me daba una pequeña herramienta para encontrar un poco la fortaleza y amor  que residían en mi interior y que yo ignoraba, y así poder afrontar aquella nueva etapa y aquel enorme vacío.
Entonces todavía no sabía todo lo que  aportarían a mi vida el hecho de conocerlos,  el pintarlos, y crearlos, pero sobre todo, dejar que formasen parte de mí  día a día. Pero… lo más bonito de aquello sería ir  descubriéndolo con el paso del tiempo….
Imagino que a mí, como  a muchas personas más, les habrá pasado eso que dicen…  que cuanto más fijas tu atención en algo, ese algo se hace más presente en tu vida como por arte de magia.  Así fue como comenzaron a llegar todo tipo de dibujos de mandalas que hacían mayor  mi curiosidad.
Hasta que decidí comenzar a dibujarlos en mis libretas paso un tiempo. Aunque me encantaban yo soy así, me cuesta decidirme hacer cosas nuevas.  Pero en este caso tenía un pequeño problemilla  añadido al  miedo de comenzar con algo nuevo. Y era que, a mano  me  costaba un poco hacer simétricas las figuras y los círculos, después de mucho buscar  encontré un programa muy bonito con el que pude diseñar, crear y pintar todo tipo de mandalas.
Era muy curioso, se me pasaba el tiempo volando cuando me ponía a crear un mandala, era como entrar en una especie de sueño o trance  en el que no existía el tiempo. Hubo un tiempo en el que cada vez que tenía un ratito me ponía a dibujar, tanto así, que si más dibujaba más quería seguir dibujando llego a ser adictivo, aunque ahora si lo pienso mejor debía estar muy mal yo . Llegue a darme cuenta que, en los días que me encontraba nerviosa por alguna razón, sin saber porque sentía la necesidad de dibujar mandalas, era muy excitante me centraba tanto en crear los dibujos que me olvidaba de todo.  Es más cuando terminaba, el problema no parecía el mismo y la sensación de mal estar había desaparecido.

Con el tiempo comencé a leer sobre los mandalas sus beneficios y todo lo que significaban y aportaban el hecho de trabajar con ellos. Al principio me costaba creer que el simple hecho de realizar o pintar un dibujo podía conectarte con una parte de ti que ni tú misma sabias que existía, aunque ya había experimentado lo bien que me sentía después de quedarme inmersa en uno de los dibujos, aquello era más difícil de creer.
Aunque no os lo creáis,  me costó varios años reconocer todo aquello.  A través de mis dibujos,  con el tiempo pude experimentar que cuando dibujaba era como viajar a otro lugar de mi interior en el que me encontraba con otra yo que me ayudaba a despertar y poder trasmitir a través de ellos  toda aquella creatividad, dulzura y amor que desconocía que vivían en algún lugar de mi misma.
En aquel tiempo creé una serie de 39 mandalas y fue muy curioso, porque cada vez que comenzaba uno no sabía cómo terminaría siendo. Pero recuerdo que siempre los iniciaba del interior al exterior, y comenzara con la figura que comenzara, siempre al acabarlo  curiosamente terminaba teniendo aspecto de flor.
Los imprimí y encuaderné,  sentí la necesidad de ponerles un nombre…“Flores de Paz, Gracia y Compasión”  Flores de paz sobre todo porque  sentía paz cuando los creaba,  gracia y compasión porque al observarlos me trasmitían ese tipo de sentimientos.
Después estos mandalas han formado parte de mí en casi todo lo que he ido creando, pero sobre todo en mis manualidades, aún no los he integrado en el diseño de las libretas, pero es algo pendiente.
A medida que ha pasando el tiempo y he tomando distancia de todo cuanto he podido experimentar con la creación de mis dibujos y pinturas, puedo dar fe… de que todo cuanto leí en un pequeño artículo  en el que hablaban de los mandalas y sus beneficios a la hora de trabajar con ellos, es cierto. Os adjunto el escrito por si alguien no sabe aún lo que es un mandala y que puedes descubrir con ellos. 
Según la Psicología, el mandala representa al ser humano. Interactuar con ellos te ayuda a curar la fragmentación psíquica y espiritual, a manifestar tu creatividad y a reconectarte con tu ser esencial. Es como comenzar un viaje hacia tu esencia, te abre puertas hasta ahora desconocidas y hace que brote tu sabiduría interior. Integrarlas a tu vida te dará centro y la sensación de calma en medio de las tormentas. Si crees que necesitas ayuda para exteriorizar tus emociones, puedes colorearlas de adentro hacia fuera; si por el contrario, quieres buscar tu centro, píntalas de afuera hacia adentro.
                                                                                                                                          Carl Jung.
 

martes, 25 de junio de 2013

In Paris, With love!

La idea de cómo quedaría no paraba de dar  vueltas por mí cabeza, cuando… sin tener todavía muy claro su diseño, decidí comenzar a escoger los papeles con los que la decoraría, eso en muchas ocasiones me había ayudado a inspirarme.  Al comienzo, esta  pequeña libreta como la mayoría de las que he hecho no tenía destinatario, ya que a diferencia de otras fue ella quien terminó por buscar a su dueña, que resulto ser, una persona especial y muy singular.


 La he llamado “In Paris, With love!” por su portada. 



A medida que iba dando vida a esta nueva creación, solía pararme e imaginar cómo sería esa persona a la que terminaría perteneciendo, que trato le daría y lo más importante si sentiría el mismo cariño que yo por ella. Porque aunque parezca mentira al ir diseñándola y dándole forma, se va creando un vínculo especial entre ella y yo, algo difícil de describir, que hace que cueste desprenderse de ella.

Quizá, por eso deseaba de corazón que toda ella pudiera servir de inspiración y lograr así, que su nueva dueña anhelara escribir y compartir en sus páginas todos los pensamientos y secretos que surgen en momentos especiales de nuestra vida. Como me suele ocurrir a mí.  

Recuerdo que desde muy pequeña ya me encantaban las libretas, al principio no sabía nunca que escribir, casi siempre eran dibujos. Es más, cuando ésta era muy bonita aún me costaba mucho más comenzar a usarla.
Después pase a escribir todo tipo de frases bonitas que me llamaban la atención. Más tarde esas frases fueron  sacadas de todo cuanto leía en esos momentos, eso fue en mi época de lectora empedernida.  No es que ahora no lea, porque a decir verdad  es otra de mis grandes aficiones, sin embargo ahora soy más selectiva.

Y hablando de leer….Recuerdo apropósito de anotar todo en libretas, que después de un tiempo haciéndolo, llego por causalidad a mis manos el libro “El Mundo Amarillo” de Albert Espinosa. En el que al leerlo, me sorprendió en muchos aspectos y a la vez me vi algo reflejada, aunque imagino que como mucha gente aprendí enormemente con él. Casi siempre tengo conmigo libretas, quizá no el número exacto de diez como él propone pero, me encantó ese nuevo planteamiento e hice mías algunas de sus sugerencias. Claro que no fue lo único que me llamó la atención de ese interesante libro, pero eso lo dejo para otra ocasión. 

Luego llego la fase en la que mis libretas me servirían como vía de escape a todos mis conflictos internos y externos, a todas mis dudas existenciales y frecuentes preguntas sin respuestas. En ellas  terminaría escribiéndolo todo, aquello hacía que me sintiera muy bien, fue como una terapia para mí. Después llego la etapa más bonita y la que más me gustó, las libretas y yo compartimos mis primeros escritos en forma de pequeños cuentos, ese tiempo fue increíble, llegué a publicar un cuentecillo junto a dos amigas, aquella experiencia fue muy gratificante y merece ser explicada con más calma, por eso será en otro momento.  

Y… regresando al presente, si tengo que deciros la verdad, de un tiempo aquí tengo parcialmente olvidadas mis libretas, apenas he escrito en ellas aparte de algún que otro sueño en mi diario de sueños o algún pequeño conflicto. Pero en realidad nunca he llegado a olvidarlas, simplemente  aparque un poco la escritura,  al comenzar con la fase de las manualidades pero aún y así siguen presentes,  ya que en ellas hago la mayoría de dibujos  y diseños de las cajitas que decoro. 

Pero ha sido al tener nuevamente libretas en las manos cuando me he dado cuenta de que están creadas en realidad para algo más especial. Con cada una  de ellas he podido sentir cuanto echo de menos la magia de escribir… esa sensación que se crea entre el alma, el lápiz y el papel es algo que te envuelve y te transporta a otro mundo donde todo es magia  que si  dejas que te guíe puede sorprenderte gratamente.



Hasta pronto…

domingo, 9 de junio de 2013

El regreso.

Os preguntareis del porque de esta foto en un blog supuestamente dedicado a la escritura. Tranquilos….. lo averiguareis enseguida.






Para mí, la relación entre libreta-escritura es directa perfecta y preciosa. 

Esta y otras libretas que he hecho de un tiempo aquí y que iréis conociendo poco a poco, han sido el motivo de mi regreso al mundo de la escritura.

La historia de cómo por las casualidades de las casualidades, y que conste que yo no creo en las casualidades  valga la redundancia, sino en las “causalidades” que es algo muy diferente,  lo que me llevo de nuevo  a volver a escribir….fue encontrar y conocer  este pequeño arte de adornar libretas llamado Scrapbook. Y sin más preámbulo paso a relataros cómo de una forma muy curiosa, al menos para mí, ocurrió todo.

Yo,  como poco a poco iréis descubriendo, soy  una persona que le encantan entre otras muchas cosas las manualidades,  crear y dibujar Mandalas , pintar y decorar cajitas de madera, decorar libretas, el Decoupage,  etc. Y fue precisamente haciendo esto último, que andaba navegando por una página en Internet buscando un material. Cuando después de los días me llego el paquete al abrirlo vi que no era lo que había pedido, me equivoque, en su lugar habían unos bonitos papeles estampados,  que  para nada eran lo que yo buscaba en ese momento. Pero igualmente decidí quedármelos sin saber qué utilidad tendría  pues me gustaron mucho. Hasta que  un año después... un día mi hermana me pidió que si podía decorarle una libreta, le dije que sí, pero en realidad no tenía mucha idéa de cómo hacerlo, sólo pensé que muy difícil no tenía que ser. Total que me puse a investigar en  Internet, que por cierto se puede encontrar de todo,  y descubrí la técnica del scrap, fue entonces cuando caí en la cuenta de que aquellos papeles que me habían llegado un año antes por "error"  eran los ideales para decorar libretas, que ¡¡coincidencia!! o “causalidad” ¿No creéis?.
De esta curiosa forma fue como entré en ese mundo   que me encanta. Tal y como podéis ver al inicio de este escrito, esta la foto de una libretita decorada y creada toda por mí, esta es la primera de muchas las cuales os iré presentando poco a poco ya que todas y cada una de ellas viene con una pequeña historia. 

Más tarde me sugirieron escribir en ellas  pequeñas dedicatorias personalizadas, o lo que me trasmitía la persona a la que iba dirigida. Aquello daría aún si cabía un valor añadido muy  bonito a esas pequeñas creaciones.
Y así  fue como... poco a poco una cosa llevo a la otra. La creación de estas especiales libretitas diseñadas con todo mi cariño para personas cercanas a mí,  hizo que volviera  a  despertarse  el gusanillo dormido de mi amor  por la escritura.

No sé muy bien qué escribiré a partir de ahora, sólo sé, que es el comienzo de algo muy esperado por mí y por mucha gente. Que me ha de servir para  perder  y superar ese miedo invisible a escribir  que me ha perseguido durante tanto tiempo. 

 Y…he  llegado a la conclusión de que eso, sólo se logra escribiendo, aprendiendo sobre la marcha, y sobre todo equivocándome.  Por eso quiero pedir disculpas si por mí inexperiencia hago mal uso de este arte que es la escritura.



Próximamente más….